sábado, 2 de enero de 2010

La Orfebrería en el Antiguo Perú

La exposición denominada La Orfebrería en el Antiguo Perú que reúne singulares piezas de la colección del Banco Central de Reserva del Perú y de la colección Hugo Cohen responde a la invitación del Señor Presidente de la República, Dr. Alan García Pérez, de abrir Palacio de Gobierno a eventos de singular importancia, promoviendo así la difusión de nuestra riqueza cultural al facilitar el acceso de la población al deleite y contemplación de esos elementos en los que se sustenta nuestra reconocida y extraordinaria creatividad artística y cultura, patrimonio heredado de muchas generaciones.


En el arte de los metales, la riqueza del Perú se encuentra no sólo en los elementos de espléndida naturaleza, sino también en la sensibilidad artística convertida y expresada con suma maestría y habilidad, en la técnicas de elaboración, decoración y unión que se utilizaron. En sociedades más tempranas, los sistemas pudieron ser más rudimentarios y las técnicas menos elaboradas.
En cuanto a las formas básicas de trabajo de trabajo y elaboración de objetos de metal, cabe mencionar cuatro: laminado, vaciado, forjado y recopado. Algunas culturas precolombinas alcanzaron conocimientos singulares que aplicaron con especial destreza a su oficio de orfebres.

Como en otros pueblos antiguos, el oro y su trabajo tuvieron un valor muy singular para los hombres del antiguo Perú. Con oro elaboraron los mejores objetos para el adorno personal de dignatarios y jerarcas y con oro fabricaron objetos de culto y ceremoniales.


Las culturas Nasca, Lambayeque y Chimú, fueron las que alcanzaron los más altos niveles de desarrollo y los mayores logros en el campo de la orfebrería. aún cuando los metales que trabajaron -oro, plata y cobre- no se encontraban en zonas cercanas a sus talleres costeños, tuvieron acceso a esos elementos, produciendo con moldes objetivos de inigualable calidad y perfección como son las mascaras, narigueras, orejeras, collares, pectorales, coronas, cuencos y vasijas.

Fotografiar muestras de orfebrería en oro, protegidas con vitrinas de vidrio y con luz directa, a más de uno nos dará un dolor de cabeza, y más cuando se tiene que ceñir al circuito turístico del visitante, del cual no se nos permite detenernos por mucho tiempo. En este caso, apoyo el parasol del lente en el vidrio de la vitrina y, en el visor de la cámara, capturo la mayor área del objeto a fotografiar. Con ello elimino los brillos molestos que aun así suelen presentarse. Lo tomé con la menor sensibilidad ASA y la velocidad que me da la fuente de luz que la ilumina.

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