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viernes, 14 de marzo de 2014

Iglesias de Cayma

A 2,403 m.s.n.m. ubicamos la circunscripción de Cayma que es uno de los 29 distritos del que se constituye la provincia de Arequipa en el Departamento de igual nombre. Asentado en una geografía muy accidentado al presentar diversidad de pisos ecológicos, de laderas pendientes y hondas quebradas que discurre formando el cauce del rio chili, con hermosos paisaje franqueado por el volcán Chachani. Las primeras poblaciones (6,000 años A.C) fueron pequeños grupos de cazadores y recolectores, quienes se movilizaban por dicho quebrada, estableciendo sistemas de intercambio entre la región puna, los valles cálidos y la costa. Hallándose varios asentamientos como los de la Quebrada Honda y Ccacana en Yarabamba el Abrigo de Puntillo con su representación de danzantes.

Aquí los monjes dominicos levantaron una ermita en el año 1544, la que sirvió de base para edificar una iglesia en el siglo XVIII. La creación política del distrito, se da junto a la primera constitución del Perú, el 12 de noviembre de 1823, posteriormente con ley N 14698 se instauró Cayma en la independencia. El 8 de noviembre de 1963 se elevó a capital con categoría de Villa. Durante la República se consolida el pueblo de Cayma como centro del distrito,  iniciándose el proceso de crecimiento, con San Jacinto (1829), La Tomilla (1872) y Señor de la Caña (1885).

El nombre de este distrito se debe a que los españoles encargaron a la metrópoli, imágenes hermosas para la propagación de la fe. Una de ellas la Virgen de la Candelaria que se venera en Cayma, la que se suponía sería enviada al Cuzco, pero los indios que la transportaban encajonada en hombros, dijeron que al re-emprender la marcha es dicha zona, la caja se hizo sumamente pesada, y que al intentar levantarlo, del interior se oyó una voz que en quechua dijo «caiman», que en castellano significa «aquí no más». De allí el nombre que lleva el distrito, y que durante la Colonia fuera encomendada a San Juan Cayma. El nombre de Candelaria se debe a que en su mano derecha porta la candela de la purificación. La virgen decidió quedarse en el paraje del Lari Lari, porque en este lugar estaba el grueso de la población indígena.



IGLESIA SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Se encuentra frente a la Plaza principal del distrito.  De sólida construcción de sillar labrada, cubre su bóveda una cúpula de media naranja con adornos en pirámide. Posee dos torres en forma de pirámide, La puerta principal mira a la cuidad y al sol naciente. Después del terremoto del 13 de mayo de 1784 fue reconstruida, anexándosele dos naves laterales, con paredes dobles y cuatro arcos. Cada nave tiene tres capillas. En medio tenemos el altar mayor y sobre el sagrario se halla colocada una de las primeras imagen mariana que piso tierra Americana, la Virgen de la Candelaria,  preciada joya con que el Emperador Carlos V enriqueció este imperio y que fuera consagrada en el año de 1730. El frontis de la iglesia es un alto exponente de la arquitectura colonial de inspiración barroca con elementos platerescos: se aprecian representaciones de racimos de uvas, flores, ángeles, con cuatro columnas, dos en cada lado, delante de pilastras con sus correspondientes bases, capiteles y cornisas sobre las cuales se encuentra un nicho en forma de concha, que sirve de ventana para dar luz al coro, en la cual sobre una piedra está la Virgen de la Candelaria tallada en sillar. En el interior se exhiben doce cuadros hechos por Francisco Carbajal en 1790 que narran los milagros de la Virgen de Cayma, así como otros cuadros representativos de la escuela cuzqueña y arequipeña. Lo que la han convertido en una joya arquitectónica para Arequipa y patrimonio cultural de la nación según la R.S. No. 796-1944-ED del 04/03/1944 







IGLESIA DE ACEQUIA ALTA

Ante la ausencia de una fecha determinada para establecer la fundación del pueblo de Acequia Alta, los pobladores acordaron que el día 15 de enero de 1923 se tomara como celebración cívica, fecha en la que el pueblo tradicional de Acequia Alta se asentó en los terrenos eriazos del fundo denominado Tocrahuasi. Su Parroquia Santísima Cruz de Acequia Alta queda situada en la Plaza Principal de Acequia Alta sin número.





Adobo
Arequipa se caracteriza por el sabor de sus platos típicos, entre ellos destaca el adobo preparado con chicha de jora y carne de cerdo que al servir se acompaña con pan y para terminar se toma el té con anisado. “Es tradicional consumir los domingos por la mañana el adobo caymeño, que puede ser degustado en los diversos restaurantes que se ubican en el perímetro de la plaza de Cayma”.







jueves, 14 de febrero de 2013

La Candelaria

“Nuestra Señora de la Candelaria” o “Virgen de la Candelaria” es una de las advocaciones marianas más antiguas de la Virgen María, su festividad se celebra en toda la Iglesia Católica el dos de febrero y es la segunda solemnidad mariana más reverenciada del continente americano, después de la festividad a la Virgen de Nuestra Señora de Guadalupe de México. La Candelaria toma su nombre de la fiesta de la Luz que tuvo su origen en el Oriente con el nombre del “Encuentro”, extendiéndose al Occidente en el siglo VI, en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de las Lupercales (que se celebraba el 15 de febrero, deriva su nombre de lupus “lobo” e hircus “macho cabrío“. Instituida por Evandro el Arcadio en honor de Pan Liceo también llamado Fauno Luperco). Celebración que se acopló con el tiempo a la liturgia de la presentación de Jesús en el templo, asociada con los cirios, antorchas llevada encendida en manos de los creyentes. Festividad conocida y celebrada con los nombres de Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado que Cristo es la luz del mundo que es presentada por su Madre María en el templo que nos ilumina a todos como vela o candela, de allí se deriva la advocación por la “Virgen de la Candelaria”.

Mamacha Candelaria, es nuestra patrona de Puno que está relacionada con la Pachamama (el culto a la tierra), lago Titicaca, las minas; ella simboliza pureza y fertilidad. Su festividad  dura 18 días en los cuales hombres y mujeres de todas las edades y condición social no cesan de bailar para la Virgen en gratitud a todas las ayudas recibidas. En esta fiesta la ciudad entera se  congrega en un mar humano, emplazando a más de 150 conjuntos danzantes de las comunidades autóctonas que con coloridas danzas místicas rinden honor a la Virgen de la Candelaria mientras recorren las principales calles de Puno, representando así la más grande e importante manifestación artística-cultural del Perú, propia de su cultura, Quechua-Aymara, de nuestro altiplano andino. Festividad que presentan momentos de: ensayo, novena, alba de fiesta, entrada de cirios, entrada de kapos, víspera, 2 de febrero, octava, veneración, cacharpari. Motivo por el cual el dos de setiembre del 2003 el Instituto Nacional de Cultura, proclamó a la festividad de la Virgen de la Candelaria como Patrimonio Cultural del Perú.

En la ciudad de Lima, previo a la convocatoria de su fecha central se realizan  presentaciones artísticas por residentes puneños en la capital con sus trajes alegóricos a la usanza de su tierra natal bailan sus ritmos folklóricos, invitando a que visiten Puno y puedan apreciar en toda su esplendor esta celebración andina.


Diablada Puneña 

Baile que data de la época virreinal, con gran despliegue coreográfico representando la lucha del bien y el mal, en la que exhibe elementos de su religiosidad autóctona-cristiana. En 1577 los jesuitas se establecieron en Juli, Puno. En una carta del padre Diego González Holguín a su superior, indicaba que enseñaron a los nativos del lugar (Aymaras) el canto-danza referido a los siete pecados capitales y de cómo los ángeles vencen a los demonios en su afán de cristianizar a los habitantes de la zona a través del auto sacramental.



También se afirma que la diablada puneña tiene su origen en la danza del Anchanchu. En lengua aymara  Alaipacha es el reino superior de Luz y bondad, Manqapacha el reino de la oscuridad y maldad; y Akapacha es el reino habitado por los aymaras. En el Marqapacha vive anchanchus (humano pequeño con nariz de cerdo y cuerno de becerro), maligno dueño de las minas, a quien se le tiene que pedir permiso para trabajar en ella.
A raíz de una leyenda popular en 1675, cerca de la mina Laikakota, a una legua de la ciudad, el español José Salcedo mandó destruir la casa de los mineros, hecho que desistió al ver a la Virgen María luchar contra el diablillo de la mina. Dado el fuego observado en la mina nace el culto a la Virgen de la Candelaria.
Dicha presentación tuvo grandes cambios desde sus orígenes. El caporal o diablo lleva una máscara de oro (Q´ori Anchanchu) o plata (Q´olqe Anchanchu) cubierto de serpientes, orejas con forma de sapo, colmillos en los labios y grandes cuernos. Eran construidos de yeso y luego en latón, influenciados con elementos nativos de las culturas Sechín, Nazca, Mochica a las que se le agregaron dragones como clara influencia asiática.
El ángel (Puli en aymara) de esta danza, lo hacen en el Chatripuli, con alas, faldón y espada. En ella participan animales feroces en un ritual donde cielo y tierra se aproximan hasta tocarse y confundirse en unísona visión mágica.  










Saya 

Danza milenaria del siglo XVIII basada en el traslado y comercio de esclavos africanos hacia América Latina, inicialmente llevados para trabar en actividades mineras pero la altitud y el frio los mermaron, devolviéndolos a la costa para las faenas agrícolas. Entre ellos el patrón escogía a los más fieles para que sean los caporales, los cuales con látigo en mano maltrataban a los suyos en su afán de servir y quedar bien con su amo.




De vestimenta muy original tanto en varones como en damas; el traje de estas ultima consta de minipollera, calzado color brillante que hace juego con su atuendo, blusa de manga corta y su sombrerito borsalino de copa baja. El ropaje de los hombres o Caporales, consta de sobrero de ala ancha, camisa holgada y bordada, faja o cinturón ancho, pantalón, botas y látigo. La diferencia con el Achachi (amo o señor de tierras y esclavos), porta un látigo más grande y la máscara que denota desprecio por el esclavo. Esta expresión artística está caracterizada con movimientos cadenciosos y sensuales de sus mujeres, contrastados por los saltos ágiles de los jóvenes que entonan sus voces al ritmo de sentidas coplas. Las mujeres forman dos filas y son las que ejecutan la coreografía. 











Saya























Tinkus 



Palabra quechua que significa “encuentro, unión, equilibrio” y en aymara “ataque físico”. Tinkus nombre dado a las peleas ritual-ceremonial que mezcla costumbre, filosofía y religión de los pueblos originarios para su devoción mística. Entre los combatientes se destaca los “Warakkaku” y “Makhanakus”, según dice la leyenda uno de ellos ha de ser vencido y debe derramar su sangre como sacrificio a la Pachamama (Madre Tierra) para que ese año sus cosechas sean abundantes.




Rito ceremonial entre comunidades que se enfrentan entre varones y mujeres “Imilla wawas” (mujeres solteras) de ambas comunidades correspondiendo a un ordenamiento social establecido. Enfrentamiento hecho rito que une en lugar de desunir en el de dos elemento venidos de dos direcciones diferentes: Tincuthaptatha se encuentran los que van y los que vienen por el camino que no buscan aplastar o derrotar al otro, sino la vida bajo el ámbito de la fecundidad.
Originariamente lo bailaban a los compas de instrumentos de cuerdas como el “charango”, en ritmo “quinsatemple” y cánticos entonados por las señoritas acompasados por los danzantes que entonan huaynos tradicionales.
































Morenada






Los Varones portan camisa y pantalón blanco, pañuelo anudado al cuello, chaqueta de amplias hombreras bordadas, faldones y abalorios, casco emplumado, peluca exuberante y máscara con característica negroide. Portan matracas y silbatos que hacen sonar intermitentemente en curso de su desplazamiento que es un remedo del negro esclavizado.
Las mujeres visten faldas pequeñas, blusa con adornos en los hombros, sombrero de cono pequeño y botas.






Sikuris