sábado, 10 de noviembre de 2012

El Perezoso

Los folívoros, Folivora, (dieta alimenticia basada en brotes de yemas tiernas y hojas)  o filófagos (Phyllophaga) son un suborden de mamíferos placentarios del orden Pilosa, más conocido como perezoso. Especie tropical propio de la selva húmeda de Centro y Sudamérica. De extremidades muy largas (las anteriores más desarrolladas y de mayor movilidad que las posteriores), con mano terminada en dos dedos unidos (Choloepus, Megalonychidae) o  tres dedos fusionados (Bradypus, Bradypodidae) provistos de uñas fuertes y en curvadas que le permite trepar árboles, adaptado a la vida arborícola. Su pelaje está conformado por pelos largos y gruesos, y un segundo más corto y delgado no observable a simple vista en tanto no se renueve el primero. Sobre estos crecen bacterias cianobacterias (Cyanoderma) y algas clorofíceas (Trichophilus) proporcionándole una coloración verdosa que aunada a la lentitud en su movimiento, los hace pasar inadvertidos ante sus depredadores, dificultando así la ubicación en su habitad. Su temperatura corporal varía acorde con el medio ambiente y están orgánicamente limitados al hábitat ecuatorial, pudiendo vivir de diez a veinte años.



Posee cabeza redonda pequeña, orejas no visibles, ojo redondeado demarcado por pelos negros que dan apariencia de antifaz, de rasgo bonachón amable con estilo de vida no competitiva haciéndolo resistente a la agresión y heridas. Con sus garras dan golpes rápidos que suelen causar heridas severas. Pasa la mayor parte del día durmiendo entre las copas de los árboles, dedica cinco horas entre comer y trepar. Su alimentación le proporciona poca energía y no la digiere fácilmente por tener un estomago de accionar lento, con múltiples compartimientos habitado por bacterias simbióticas que le ayudan a descomponer las hojas, las que tardar un mes en asimilarla por completo por ello soporta con tenacidad el hambre y la sed.



El perezoso selecciona bien su árbol con la finalidad de minimizar su descenso del mismo, las hojas que comen le proporciona el agua que requiere. Una vez por semana suele bajar a la base del árbol donde suele cavar un hueco superficial para depositar sus excretas  y misionar, tapándolo luego con hojas, con lo cual devuelve así al árbol los nutrientes que recibió al comer sus hojas.  


viernes, 9 de noviembre de 2012

Reporterismo Gráfico


“Entre el ver y el mirar queda el actuar,
saber interpretar lo deseado en retratar,
en ese lapso determinado de tiempo
que resulta en interés para el fotografiar.
Apelando al buen criterio de incidir
con pertinentes cortes en el editar
el encuadre que ambiciono plasmar;
dentro de ese espacio físico intangible
opto por la adecuada ubicación
que conecte la composición
con el punto de vista que deseó concebir
 todo ello en ese instante efímero en tiempo
en que he de obturar la foto que he de eternizar
en el acontecer que visioné captar”.

(César Cox Beuzeville)

Vera Lentz (nn Fotógrafos agosto 2012)




  

El reporterismo gráfico, estirpe privilegiada de hombres y mujeres, cada uno como individuo viene a ser ese grano de arena en el reloj del tiempo. Registran lo acontecido en su tiempo, para el tiempo, por el tiempo. A través de su trabajo cotidiano explora y plasma el día a día con su intuitiva visión fotográfica de los hechos y sucesos más trascendentes, que en el mañana será testimonio documentado, permitiéndonos visualizar lo acaecido a través del contenido de su imagen, hoy ya historia del pasado, aceptando así los reto y vicisitudes que nos tiene deparado el destino, manteniendo viva nuestra intuición por los hechos, quedando de lado su visión personalizada por captar el hilar fino de la veracidad de ellos.

 
Carlos Saavedra (nn Fotógrafos 10/11/05)

 Oscar Medrano (nn Fotógrafos 10/11/05)



Lo enfocado por nosotros se convertirá en la visión del lector cautivo que anhela más información de lo ocurrido en la nota periodística, que se relaciona con lo fotografiado del hecho público que se ha de divulgar.




http://cesarcoxb.blogspot.com/2012/06/la-nota-periodistica.html

sábado, 20 de octubre de 2012

Colca Talpuy Faena

Como reportero grafico cubro infinidad de actividades tanto periodísticas como culturales y en muchas de ellas la información previa para su cobertura es sucinta; mi trabajo, como su nombre lo indica, consiste en reportar las imagen y los hechos más resaltantes que acontecen; cual narrativa fotográfica, que dé una idea cabal de lo ocurrido al público, bajo una visión retrospectiva de hechos dentro del encuadre recompuesto que en fracción de segundos he de editar en toma, conjugando ubicación escénica con personajes en ella, salvando obstáculos e imprevistos que se interponga entre estos.




En el presente caso se da el hecho en el que actores y público interactúan dentro de la visión de mi ángulo de toma (que he predeterminado) y que a través de presurosos desplazamientos consigo aislar a éstos, obteniendo con ello una imagen limpia que pueda utilizarla en el presente informe periodístico.



El Talpuy faena
No está de más indicar que la identidad de un pueblo radica en la representación ancestral de sus  valores culturales, afirmando y sintiendo orgullo por sus tradiciones que cobra fuerza en las representaciones festivas. Los pueblos del valle del Canipaco, en Huancayo, en especial los colquinos (Colca), se jactan de su  música, danza, cantos, con los cuales participan de igual a igual en certámenes que valoren  la identidad comunal.


Esta danza comunal grafica la organización previa que me permite dar inicio al trabajo de construir lo que es el local comunal, donde participa por igual hombres y mujeres en la ejecución de su edificación. Esta se inicia con el llamado en lista de los concurrentes que se ubican en torno al lugar convenido. Tomada la asistencia, cada uno toma un ladrillo de los que se encuentran apilados en cuatro puntos próximos, por los cuales han de ingresar danzando las parejas acompañados de la interpretación musical de la  banda local. Material que es llevado a los albañiles que realizan las mediciones respectivas en el terreno por construir. Mientras que la anfitriona, con botella en mano, departe entre los asistentes el aguardiente con que ha de reanímalos para no sentir el frio imperante











En un ir y venir, las mujeres proveen la mezcla con la que ha de asentarse los ladrillos; los hombres trabajan en la preparación de la mezcla, el acarreó de los ladrillos restantes y el armar de la empalizada que usarán para el techo. Todo esto lo hacen danzando con el fondo musical andino.




























Terminado el armado simbólico de las paredes. La comunidad elige a los padrinos entre el público presente, los cuales son paseados en torno al local construido, mientras que los albañiles dan los últimos retoques del armado del techo. Los hombres llevan en sus hombros la empalizada sobre el cual transportan a las autoridades que han de unirse con la marcha de los padrinos. Todo esto  termina con un compartir entre los presentes en torno a la obra concluida.