sábado, 19 de septiembre de 2015

La leyenda de Cavillaca

Cuenta que …

En los tiempos en que el mundo era regido por las huacas e ídolos sagrados de los andes, vivía en la sierra de Huarochirí una huaca muy hermosa llamada Cavillaca, la cual era muy pretendida y solicitada por los ídolos principales de la región. Pero ella, altiva y enigmática nunca aceptaba corresponder a los afectos de ninguno; siendo todos ellos, constantemente rechazados, por la bella fémina.

Entre todos los pretendientes de Cavillaca había uno sumamente impetuoso que convertido en hombre solía bajar a sus dominios en las montañas para espiar a la bella Cavillaca, esperando el momento propicio para acercarse, ere el señor Cuniraya Viracocha. Ídolo muy poderoso y que amaba a la bella doncella…

Una mañana, mientras Cavillaca descansaba en un bosque de lúcumos, Cuniraya se acercó sigilosamente y se quedó mirándola escondido entre las hiervas. Temiendo ser rechazado por la doncella, ideó un ardid, utilizando sus poderes se convirtió en un picaflor y luego de escoger el fruto más sabroso introduce su semiente en él. Ágil mente volando sobre Cavillaca dejó caer la lúcuma en el regazo de la doncella, quien la comió de sumo agrado, quedando embarazada sin haber sido tocada por hombre alguno que la pretendiera.


A un siendo doncella y sin comprender lo sucedido, nueve meses después dio a luz, a un bello niño que cuidó con esmero, esperando que el padre apareciera algún día, pero como el tiempo pasaba y no se acercaba nadie decidió convocar a todos los ídolos y dioses de la región para preguntarles quién de ellos era el padre de su hijo. Transcurrido el año convocó a todos los dioses para averiguar sobre la paternidad de su hijo.



Ellos se presentaron con sus mejores galas esperanzados en lograr matrimonio con la bella, pero al ser  requeridos por la paternidad del niño, ninguno de los asistentes afirmó ser padre de su hijo, en la reunión también estaba Cuniraya Viracocha, disfrazado de pordiosero, al que Cavillaca no le preguntó si él era el padre, “por considerar que su hijo no podía ser hijo de este”, Cavillaca decidió poner al niño en el suelo y le dijo que busque a su padre, pues la sangre llama a la sangre. En ese instante el bebé con pasos titubeantes caminó directamente hacia Cuniraya y se abrazó a él, y este lo cogió amorosamente. Al ver esto Cavillaca, sintió gran vergüenza, no podía creer que había tenido un hijo de un ser tan despreciable, molesta le quitó violentamente al niño de los brazos y volviéndole la espalda se escapó corriendo hacia el mar.

El dios se transformó al instante con sus riquísimos mantos de oro reluciente y llamó a Cavillaca pidiéndole que lo viera, pero ella ya no oía su voz pues bajaba veloz hacia la costa.



Cuniraya la siguió desesperado y en el camino fue preguntado a los animales de la zona si habían visto a Cavillaca. El cóndor que pasaba volando le dio ánimos para seguir, diciéndole que pronto la alcanzaría, entonces el Dios le premió proclamándolo que por siempre sería el amo de los cielos. Más adelante se tropezó con un zorro quien se mostró pesimista, desalentándolo de seguir a la bella. Cuniraya molesto lo maldijo condenándolo por siempre a ser perseguido por los hombres. 


Luego un puma lo ayudó en el camino y lo alentó, el Dios lo recompensó declarando que sería el más temido y respetado de todos los animales. Y así fue Cuniraya descendiendo de las montañas hacia el mar distribuyendo premios y maldiciones entre los animales. 




Al saber que era perseguida por Cuniraya decide meterse al mar con el pequeño, transformándose en isla; y su hijo, en el pequeño islote a su costado. 


Cuando Cuniraya Viracocha llegó al mar, ya era demasiado tarde y solo pudo llorar sobre la orilla, lamentándose del destino de la doncella y de su hijo, ahora convertidos en piedra para siempre en la costa del santuario de Pachacamac - Lurín.


Detalles del laborioso trabajo en arcilla del maestro artesano ayacuchano, Vidal Gutiérrez. 
Radica en nuevo Lurín,  Jr. Jorge Chávez Mz. 24-A Lt3 
(Altura Antigua Panamericana Sur Km 39.5.
Teléfonos (51-1)430-1211 y (51-1)993-658-473

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