viernes, 16 de abril de 2010

Casonas de Lima "El Buque"

Del antiguo esplendor de nuestra Lima de antaño solo quedan empobrecidas y bicentenarias casonas coloniales que gracias a los materiales empleados y a la maestría de la técnica usada en su edificación, hoy son mudos testimonios de la tenacidad y resistencia por no doblegarse ante los embates de la naturaleza y el cruel castigo al que han sido sometidos por la indiferencia generacional de sus propietarios, inquilinos y autoridades que poco o nada han hecho por devolverle su prestancia ante los costos que representa su remodelación.

Esta casona colonial de tres pisos conocida como El Buque por la forma de su construcción es considerada como el primer conjunto habitacional del siglo XIX en Lima, inclusive de América Latina, donde el primer piso estaba dedicado al comercio, el segundo y tercero a vivienda. Ubicada entre los jirones Cangallo y Junín en los Barrios Altos, Lima y al igual que muchas construcciones de la época, permanece en un estado deprimente que demuestra lo mucho que hay que hacer por nuestro Centro Histórico.


Despojadas de todo signo de opulencia y glamour de sus inicio, hoy nos deja ver sus esqueléticas escaleras que perdieron su mármol y que el fragor de los años han carcomido y vienen carcomiendo la nobleza de sus maderos que aun dejan el transitar por sus endebles e improvisados peldaños.


Aún circunda en su segundo piso las barandas talladas en madera que caracterizó su estilo arquitectónico, enmarca los pasadizos que nos conducen a los precarios inmuebles, por gastados pisos que soportan el tránsito para conducirnos a los pasadizos internos.


En sus muros aflora el fétido olor de humedad y hongo que han debilitado su revestimiento a consecuencia del colapso de sus antiguas cañerías, dejando ver la composición de los mismos y en algunos caso los maltrechos resanes ejecutados por sus modestos inquilinos.


Del tercer piso solo están las paredes sin techo que los hace inhabitable, poniendo en riesgo los pisos inferiores.

jueves, 15 de abril de 2010

Ensayo a Sol

Para poder entender el comportamiento de la temperatura del color de la luz en la toma fotográfica, se tendrá que efectuar un seguimiento escalonado y programar la toma en intervalos de tiempo previos al alba y en el atardecer.

Para ello he de elegir un encuadre con buen número de elementos que permita variedad de tonalidades que han de influenciarse por la acción del sol. No está de más indicar que tendré que esperar un día asoleado y despejado para dicha práctica.
Luchando contra la pereza que nos da levantarnos temprano y sabiendo lo cambiante de la luz, hago una serie de tomas con intervalos de cinco segundo entre ellas, con cámara a mano alzada, buscando mantener el encuadre siguiendo unos parámetros como referencia.

06:34 am.
06:49 am.
06: 55 am.

Al retornar del trabajo, nuevamente con cámara en mano continuo bajo los mismos parámetros de toma para el encuadre con secuencias de intervalo de diez minutos que voy reduciendo conforme se hace más notorio los cambios en las tonalidades del color, llegando así al anochecer.

04:56 pm.
05:08 pm.
05:23 pm.
05:39 pm.
05:44 pm.
05:48 pm.
05:54 pm.
05:57 pm.
06: 09 pm.
06:17 pm.
06:20 pm
06:21 pm.
06:23 pm.
06:23 pm.
06:28 pm segunda vista trabajada.
06:29 pm segunda vista trabajada.

He aquí los resultados del mismo.