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lunes, 17 de enero de 2011

Fotografía de Bañistas

El sofocante calor veraniego que agobia a los limeños se ve recompensado al rencontrarnos con nuestro litoral, quien nos acoge con sus cálidas playas  de candentes arenas bajo un cielo abrasador, apaciguado por la refrescante brisa marina con que refresca a sus veraneantes seduciéndolos a ingresar al mar a chapotear en su gélida agua para poder atenuar el calor reinante.
Oportunidad que no suelo desaprovechar, al ir con cámara en mano buscando el encuadre dentro de ese enmarañado humano con que he de componer para poder transmitir la vivencia presenciada en dicho escenario.


Desde un punto de vista elevado aprecio todo ese contingente humano que ve disfrutar de su domingo veraniego, desafiando el oleaje de sus aguas o tomando plácidamente baños de sol, para obtener ese bronceado que caracteriza a los visitantes de esta temporada.


Conforme transcurre el día, el vaivén del oleaje se ve incrementado sutilmente ante la inadvertida subida de la marea, que de pronto una ola inesperada, alcanza he irrumpe en las zona donde descansan los desprevenidos veraneantes que reposan a pierna suelta sobre sus toallas, las que se ven empapadas al igual que sus pertenencias,  iniciando un abrupto e incesante esfuerzo por hacerse de ellas para poderle rebatárselas a las saladas aguas que las arrollan.


Con las precauciones del caso, para que no se moje la cámara, voy al encuentro de los playeros que disfrutan del oleaje para zambullirse en el.


Buscar esos lugares inhóspitos a donde suelen escabullirse los intrépidos bañistas que haciendo caso omiso a los letreros de advertencia, hacen de ese paraje su lugar de esparcimiento.



No faltan los pescadores que subidos en precarios peñascos arriesgan su vida por la pasión de su deporte favorito… la pesca.


El ángulo de toma elegido permite dar otra apreciación de lo que se desea transmitir en lo tomado, sin que se moleste la privacidad de los veraneantes.





Desde el mismo punto de vista elevado, retito la misma toma inicial, la cual comparada con la primera, dará una idea de lo concurrido que fue  este domingo, con los que quedan por  disfrutar en la playa.



sábado, 10 de abril de 2010

Vuelo Lima Huánuco

En el último viaje que realicé tuve la oportunidad de poder seguir las instrucciones impartidas como un miembro más del personal de la aeronave, vinculada sobre todo con la seguridad de la misma.
Me acompaño como siempre con mi cámara de bolsillo, que al encenderla en la modalidad de “Toma aérea”, aparece en la pantalla, el mensaje… “APAGAR LA CÁMARA EN EL DESPEGUE Y EN EL ATERRIZAJE, SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DEL AYUDANTE DE CABINA”… transcurrido el despegue, ya puedo efectuar las tomas que se aprecian por la ventanilla del avión.

La experiencia me ha enseñado… “Primero toma y luego descubre los lugares fotografiados”… son momentos fugaces e irrepetibles, marcados por las condiciones meteorológicas existentes en la zona.
Despegamos del Aeropuerto Jorge Chávez y conforme el avión toma altitud, sobre volamos el distrito de San Miguel, que se adentra hasta el borde del litoral, donde el avión cruza el mar de Grau en su vuelo ascendente entre las nubes, enrumbándose al siguiente punto equidistante donde interceptará nuevamente el litoral con rumbo a la ciudad de Huánuco.


Nuevamente, de lo alto visualizo el litoral, que por el tiempo y la distancia recorrida, deduzco que puede tratarse de Lurín, apreciando como el río del mismo nombre vierte sus aguas enlodazadas por las precipitaciones captadas en su cuenca hidrográfica.


Adentrándonos por zona nubosa hasta encontrarnos con la cordillera de los Andes que retiene las nubes, se deja vislumbrar el verdor de sus valles y quebradas por la reciente temporada de lluvias en la zona, distinguiendo un pueblo a orillas del río que fluye por el lugar.


Capto como la carretera salva obstáculos, zigzagueando la ladera del cerro ganando altura para tomar el otro lado del nuevo valle, dominando lo agreste de nuestra topografía serrana.


Conforme nos aproximamos a la ciudad de Huánuco, veo los cerros parcelados con el verdor de sus cultivos apareciendo los poblados que anteceden a la ciudad y las laderas de los cerros que circundan el valle y continúa el vuelo hasta llegar a la pista de aterrizaje del aeropuerto que dista diez minutos de ella.


Por seguridad, autorizan la operatividad del aeropuerto hasta las dos de la tarde, por los vientos encontrados que ponen en peligro el funcionamiento del mismo.

Retornando a Lima me ubico en el mismo asiento, para apreciar el lado que no visualicé y logro ver un gran lago con lagunas adyacentes cargadas por las aguas de las últimas lluvias.


Al acercarnos a la ciudad de Lima cruzamos rumbo al aeropuerto Jorge Chávez, siguiendo por la zona del Callao y prepararnos para el aterrizaje, iniciando las maniobras de descenso por el balneario de Santa Rosa, nivelándonos para tomar la pista de aterrizaje, donde logro captar las vistas próximos al terminal aéreo.