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jueves, 2 de abril de 2015

Jueves Santo 2015

De la noche del Jueves Santo hasta el Viernes Santo en la mañana es devoción bíblica y católica el visitar las siete iglesias. Por ello te compartimos una guía de oración que te puede ser útil mientras se realiza este recorrido en familia, grupo, comunidad o de manera personal.

Esta tradición nació en Roma y se ha propagado por el mundo entero. Su iniciador fue San Felipe Neri.

La finalidad de estas visitas es agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y del Sacerdocio que instituyó aquella noche santa y acompañarle en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, así como en las afrentas recibidas en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y en el silencio del sepulcro.

Ante el Monumento, donde se reserva al Señor Sacramentado, se le da gracias a Jesús por su Sagrada Pasión con la que redimió con amor al mundo. De igual manera se le ofrece disculpas por el abandono con que frecuentemente se le deja en el Sagrario y quizás por la poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión.


Primera Iglesia: Jesús en el huerto

Medita: Serían como las 10 de la noche al llegar Jesús al Huerto de Getsemaní. Su alma se llenó de tristeza, entró en agonía ante la visión de los sufrimientos que se le venían encima y la ingratitud de la humanidad. Oró por espacio de tres horas con lágrimas y sudor de sangre, que en gotas cayó en tierra. Aquí llegó Judas y con un beso lo entregó a quienes vinieron a aprenderle, aunque más bien fue su Amor a ti el que le entregó.

Oración: Te compadecemos Jesús, y te damos gracias por lo que sufriste por nuestra Salvación en la Oración del Huerto. Nos duele la traición y alevosía con que fuiste hecho preso. Concédenos fortaleza en nuestros sufrimientos y danos el don de la oración.


Se rezan 3 Padrenuestros.

Segunda Iglesia: Jesús en casa de Anás

Medita: Jesús, maniatado como un vulgar malhechor, interrogado por Anás sobre sus discípulos y doctrina, responde con entereza y mansedumbre que pregunte a quienes le han escuchado y que saben bien lo que Él ha dicho y enseñado. Un guardián le dio una bofetada que de seguro lo hizo tambalearse.


Oración: Jesús, te compadecemos; te damos gracias por la injusta humillación que sufriste al ser abofeteado. Te pedimos que nos ayudes a hablar con verdad, serenidad y educación y a respetar a nuestros interlocutores.






Se rezan 3 Padrenuestros.

Tercera Iglesia: En casa de Caifás

Medita: Aquí Jesús tiene que oír cómo se tergiversan sus doctrinas. Cómo se aducen falsos testimonios en su contra. Cómo se le reta a proclamar que es Hijo de Dios, pero sin intención de reconocerle. Cómo Pedro niega conocerle. Cómo se le declara reo de muerte.


Oración: Jesús, tú eres la verdad y se amontonan mentiras para callarte. Has dicho: la verdad los hará libres y tienes que ver cómo la mentira nos esclaviza. Has dicho: ustedes son mis amigos y con qué facilidad te negamos. En ti somos hijos de Dios y qué pobreza la de nuestra vida. Te compadecemos, Jesús, por esas traiciones y te pedimos la gracia de ser tus testigos valientes, fieles a tu amor.




Se rezan 3 Padrenuestros.

Cuarta Iglesia: En casa de Pilato

Medita: Jesús es acusado ante Pilato de malhechor, alborotador del pueblo, que prohíbe pagar el tributo al César y que se proclama rey. Pero Él también anuncia que todo el que es de la verdad escucha su voz. Lo que piden es que sea condenado a muerte.

Oración: Jesús, te proclamamos Cristo Rey, porque eres el único Rey de la Verdad, de la Vida y del Amor. Te compadecemos por la tristeza que tiene que darte el descaro con que te calumnian y por la ceguera con que juegan con las palabras salidas de tu boca. Te pedimos que limpies estos labios y estos corazones con los que te recibimos, y que nuestras vidas den testimonio de Ti.




Se rezan 3 Padrenuestros.

Quinta Iglesia: En casa de Herodes

Medita: Herodes, curioso, pero sin compromiso, se alegra de ver a Jesús. Espera divertirse viéndole hacer algún milagro. Jesús guarda silencio ante la palabrería con que Herodes le halaga. Al no tener respuesta, le desprecia, se burla de Él, poniéndole una túnica blanca.

Oración: Jesús, Sabiduría del Padre, ahora guardas silencio. Por ti los sencillos y humildes han visto el poder de Dios y lo han celebrado con gozo grande. Ahora estás cabizbajo. Te agradecemos la lección que nos das, te compadecemos por el ultraje que recibes y te pedimos la gracia de hablar y callar oportunamente.




Se rezan 3 Padrenuestros.

Sexta Iglesia: De nuevo en casa de Pilato

Medita: Pilato reconoce que Jesús ni es alborotador ni ha cometido delito alguno de los que le acusan. Como que quiere dejarle libre; pero claudica ante las presiones de los adversarios que han jurado acabar con Jesús porque les resulta incómodo, su conducta y sus enseñanzas chocan con sus intereses. Total: Jesús es condenado a muerte de cruz, flagelado, coronado de espinas.

Oración: Jesús, te compadecemos por las injusticias cometidas en este proceso al que fuiste sometido y en el que nosotros metimos nuestras manos. Compadecemos en ti a cuantos por ser fieles a la verdad y a la causa de Dios en sus hijos son tratados injustamente. Te pedimos la gracia de la piedad divina ante nuestras injusticias.






Se rezan 3 Padrenuestros.

Séptima Iglesia: En el Santo Sepulcro

Medita: Jesús ha muerto en la cruz entre indecibles dolores, burlas, desprecios y abandonado de Dios. La Madre y los amigos que lo han acompañado en estos duros momentos, no han podido hacer nada. Unos amigos lo sepultan piadosamente. Se han cumplido las escrituras. Ahora a esperar el tercer día. Él, el poderoso en obras y palabras, ha dicho que resucitará.

Oración: Jesús, te acompañaremos en el silencio estos días, en la espera de que tu palabra germine en nuestros corazones y contigo resucitemos hombres y mujeres nuevos en tu Resurrección. Gracias, Padre Dios, tú siempre has escuchado a tu Hijo y así, vencedor de su muerte y de la nuestra, lo has resucitado.

Se rezan 3 Padrenuestros.

sábado, 26 de abril de 2014

Semana Santa 2014

La historia del Triduo Pascual se remonta a los orígenes del cristianismo. Ya desde la época de los apóstoles se tienen noticia del paso de la celebración semanal a la celebración anual de Pascua, en la que se hace memorial del pasado de Jesús de este mundo al Padre. Vemos como desde los tiempos apostólicos se distingue la Pascua Cristiana de la Pascua Judía.

En el siglo III, la Tradición apostólica de Hipólito, menciona el ayuno del viernes y del sábado, que acababa con la celebración de la Eucaristía en la Vigilia Pascual. Otro testimonio, como la Didascalia de los apóstoles, extienden el ayuno a toda la semana, pero concediendo una significación especial a los tres últimos días.

En Palestina, adonde llega la peregrinación Egerica en la segunda mitad del siglo IV, los cristianos recorren los lugares sagrados, reproduciendo los pasos de la Pasión y Resurrección del Señor Jesús con los evangelios en la mano. Este afán de reproducir la historia está en el origen de muchas fiestas del año litúrgico. De hecho, san Ambrosio en Milán y San Agustín en el norte de África coinciden al mencionar, naturalmente por separado, el “sagrado trio de Cristo crucificado, sepultado y resucitado”.

Por Tertuliano y por la tradición apostólica, nos enteramos que en la Vigilia Pascual en Roma, se administraba el bautismo a los catecúmenos antes de pasar al banquete eucarístico. La Vigilia duraba toda la noche y comprendía varias lecturas que rememoraban la creación, el sacrificio de Abrahám y el paso del Mar Rojo, pasajes que están presentes en la liturgia de la palabra del rito actual. Junto con la lecturas se hacían oraciones de súplica y acción de gracias, y se invocaba la segunda venida gloriosa del Señor, que algunos pensaban que iba a suceder en el marco de la Vigilia Pascual. Antes de amanecer se daba inicio a la liturgia eucarística en la que culmina el ayuno eucarístico y Jesús Resucitado se hace presente sacramentalmente en medio de la Iglesia.

En la configuración de los ritos de occidente, juega un papel importante las celebraciones en Jerusalén. La adoración de la Cruz, la lectura de la Pación, el lavatorio de los pies que aparece también en Jerusalén a mediados del siglo V e incluso la procesión de los ramos, son imitados por toda las Iglesias. A lo largo de la Edad Media se introducen una serie de ritos de los que es muy difícil determinar su origen exacto: la bendición del cirio pascual, la bendición del fuego, la entronización de la Cruz con la aclamación “Mirad el árbol de la Cruz”, la solemne traslación de la reserva eucarística, el depósito de los altares, etc.

Cuando en 1951 el papa Pío XII inicia la reforma de la semana santa, la primera medida consistió en retornar la Vigilia Pascual a su hora natural nocturna. Y así ocurrió en 1956 también respecto de la misa vespertina de la Cena del Señor y de la acción litúrgica de la Pasión. La reforma litúrgica del Vaticano II es también explicita en este punto.

Jueves Santo 

Misa Crismal
Esta misa es la expresión más palpable de nuestra comunión arquidiocesana. En ella se congregan todos los fieles, alrededor del Obispo, como Padre y Pastor, junto con los presbíteros, sus cercanos colaboradores, que renuevan cada año sus compromisos sacerdotales.

Misa In Coena Domini
Con la misa que tiene lugar en las horas vespertinas del Jueves Santo, la Iglesia comienza el Santo Triduo Pascual recordando y actualizando aquella Última Cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles como alimento de salvación; mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio repitiesen el mismo gesto en conmemoración suya.

Visitas a las Siete Iglesias
La tradición de visitar las “siete Iglesias” nació en Roma y se ha ido adoptando en el mundo entero. Su iniciador fue el gran santo San Felipe Neri. La visita de las siete Iglesias, tiene un desarrollo semejante al Vía Crucis, ya que tiene siete estaciones y en las que se lee la Escritura, y se reza y medita sobre la Pasión del Señor. Los católicos aún realizan el recorrido por 7 templos recordando las sietes estaciones que hizo Jesús desde el Jueves Santo hasta el Calvario.

 Parroquia San Juan María de Vianney



Parroquia Santa María Madre de la Iglesia


Parroquia San Antonio de Padua





Parroquia Santa Rosa de Lince




Parroquia Santa Beatríz



San Felipe Apóstol




Viernes Santo

El Viernes Santo la Iglesia celebra la muerte gloriosa y victoriosa de Jesús. La liturgia de este día es austera y sobria, no exenta de majestad. Se centra en la inmolación del Cordero que quita el pecado del mundo y en la Cruz como señal de reconciliación.

El centro de la liturgia del día lo ocupa la meditación en torno a la Pasión y Muerte del Señor, la intercesión por la salvación del mundo, y la adoración de la Cruz que conmemora el nacimiento de la Iglesia del costado abierto del salvador.

Parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón 

La entronización de la Cruz con la aclamación “Mirad el árbol de la Cruz”



























































Sábado Santo

Es el segundo día del sagrado triduo. Durante este día la Iglesia, permanece junto al sepulcro del señor meditando su pasión y Muerte, su descenso al lugar de los muertos y aguarda con esperanza su Resurrección gloriosa. Se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia se inauguren los gozos de Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales.

 Parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón 



Bendición del Fuego Pascual


la bendición del cirio pascual. 




Esta es la Luz de Cristo, yo la are brillar






















Bendición del agua bendita


El bautismo a los catecúmenos antes de pasar al banquete eucarístico




Renovación del Bautismo
















Domingo de Resurrección

El amanecer del día Domingo de Pascua anuncia el gran día en que actuó el Señor. El sepulcro vacío anuncia la Resurrección de Cristo. Los apóstoles proclaman con firmeza el misterio de la Resurrección. ¡Aleluya!¡Cristo ha resucitado! Es el anuncio pascual que resuena hoy con toda fuerza en el corazón de los creyentes.